Comentarios II


Rocío Silva Santisteban
Kolumna Okupa

José Carlos Agüero es historiador, siempre viste de negro y tiene una extraña manera de usar los lentes. Parece tímido pero no lo es. Es un hombre alto y delgado: por su “forma” podría ser un productor de fotografía de moda; por su “contenido” es un activista en derechos humanos. También ha investigado sobre la prensa y la izquierda en el Perú y ha analizado los atuendos de los senderistas durante sus rituales en las cárceles. Pero el motivo de esta nota es porque José Carlos Agüero ahora ha publicado un libro de poesía El nacimiento de los monstruos.

A pesar del título, los lectores no van a encontrar a un solo ser de espanto, misteriosos, tenebroso y ficcional entre sus páginas: el primer monstruo somos nosotros mismos. Por eso los primeros poemas hablan de “mirarse al espejo” para descubrir al otro; y algunos versos se detienen en el recuerdo de fragmentos corporales que ahora ya no existen: “Recuerdo haber gastado/ una segunda bolsa de algodones/ sobre tu boca ahora hecha pedazos…” Sin duda hablamos de un libro que nos narra el espanto de los desaparecidos, de las torturas, de los huérfanos, de la guerra fraticida. Esos monstruos modernos: reales y aún mucho más temibles.

Para Agüero el lenguaje, material razonable de todo poema, no es suficiente porque “en cientos de siglos / no inventó/ una sola / palabra / que detuviera al asesino / o parara la tortura…” El lenguaje es lo único que nos pertenece para comunicarnos y guardar la memoria, pero a su vez, nos traiciona. Es la imposibilidad misma como materia de nuestro vínculo con otros y con el mundo. Sin embargo, a contrapelo de lo que se podría creer hay una apuesta por el lenguaje en este libro pues el lenguaje no puede parar la maldad, pero la razona; no detiene la tortura, pero la denuncia y la comprende, y en todo caso, como lo sostiene Agüero sirve para nombrar y declarar que “Esta noche lo único real es tu agonía / y es larga lenta dolorosa…”

Quizás por esta insuficiencia del lenguaje, apuesta Agüero por el video: una nueva manera de poner en marcha la intensidad de lo poético. Y aquí los dejo con esta extraña, pero a su vez, novedosa manera de presentar su libro, con introito, andante, y finale provocador.

Diario La Primera (entrevista)
Marcelo Puelles

El historiador y escritor José Carlos Agüero presenta su poemario titulado El Nacimiento de los Monstruos mediante el cual, con un lenguaje crudo y directo, muestra hechos ocurridos durante la época de violencia por la que atravesó nuestro país. Para Agüero el rescate de la memoria es tratado en nuestra sociedad con banalidad y el pasado de violencia y horror se está volviendo un tema tan cotidiano que ya no provoca indignación.

En su poemario hay frases crudas y directas sobre la violencia interna, ¿existe alguna motivación para hacer ese tipo de descripciones?
Mi intención no es buscar la belleza formal, sino comunicar lo que sintieron y sienten las personas que sufrieron esa época de violencia, ya que al darle estética a la violencia, este tema puede convertirse en una moda o un recurso para ser “buena onda”, pero existe mucha gente que ha vivido la violencia, demasiada gente que no sólo la ha leído o visto por la televisión. Cuando se habla o escribe mucho de la violencia, de una manera sublime, se vuelve un tema común.



Rubén Robles

Con José Carlos Agüero Solórzano nos une una vieja amistad. Cuando nos conocimos ambos éramos cachimbos en San Marcos. Él tenía 16 años y entre otras cosas era conocido por su afición al fútbol y por ser fanático del Centro Deportivo Municipal la tan entrañable «Academia» hoy en día ya desaparecido equipo de la franja, el «Echa Muni». Tiempo después se empezó a internar por el terreno de la literatura —a decir verdad muchos de mis compañeros de la escuela de Historia, al menos de los que eran mis amigos cercanos, se sintieron atraídos por la bohemia y la literatura, como Gonzalo Ontaneda, el mismo José Carlos e incluso yo— a veces nos dejaba leer sus «nuevos cuentos» y casi cada semana había un cuento nuevo de una extensión muy breve por lo general que él, como un narrador de cuentos, casi nos entregaba para que lo destasáramos con los ojos.

Dejé de verlo algún tiempo y, por esas cosas que tiene el Internet nos logramos comunicar para hacer una reunión de exalumnos. En verdad la idea no fue nuestra, pero terminamos siendo los dirigentes propulsores de esa reunión, pronto era nuestra reunión y como héroes trágicos teníamos que sacarla adelante aunque no creyéramos en ella. Pero eso es harina de otro costal y ya me estoy yendo por las ramas, ¿En qué iba? Ah, sí, lo cierto fue que así nos reencontramos y, con cierto agrado y algo de pena al perder un amigo cuentista, me enteré que ahora escribía él poemas.

«El Nacimiento de los Monstruos» es parte de ese grupo de creaciones. Ya hace algún tiempo José me había comentado que su idea era que todo en la presentación fuese virtual. Aquí tenemos algunas muestras de ello. Para el interesado en el tema resulta difícil permanecer impávido ante su temática algo lúgubre, pero así es José Carlos, nos muestra lo feo del mundo mientras juega a buscarle el lado bello, el estético. La ironía se hace más evidente al sumergirse en la presentación gráfica, y nos introduce en un mundo que a veces no queremos ver por una mezcla de pudor, pena y asco. Me parece que antes de leer el poemario es un requisto indispensable fijarse en esta presentación sencillamente hermosa.


1 comentario:

Viejocaminante dijo...

José Carlos, he visto que has colgado las breves líneas que de manera amical dediqué a tu texto. Ya en poco deberá aparecer la reseña, algo más formal, de la que te hablé.

Saludos